El punto de vista
de la calidad de vida

Si usted ve en cada nuevo avance tencológico una posibilidad de mejorar aún más la calidad de vida de sus pacientes, nosotros vemos exactamente lo mismo que usted.

Ojos sanos: la vista puesta en la prevención

Nuestros ojos están sometidos a un intenso esfuerzo diario y nos proporciona la información más abundante y valiosa sobre nuestro entorno.

Para que pueden cumplir su función de la mejor forma posible durante más tiempo son necesarios algunos cuidados:

Una alimentación sana y equilibrada, con las indispensables vitaminas, ejercicio físicos (todo aquello que favorezca la circulación sanguínea, es bueno para los ojos).

También es importante la protección contra la luz ultravioleta.

Los controles oftalmológicos periódicos ayudan a detectar y tratar precozmente posibles enfermedades oculares. Consulte con su oftalmólogo.

Para quienes trabajen ante un monitor:

Muchas personas que pasan más de tres horas diarias sentadas ante el monitor del ordenador se quejan de molestias: sequedad, visión borrosa, dolor de cabeza, sensibilidad a la luz o fatiga.

Existen muchas posibilidades para mejorar la condiciones de trabajo ante el monitor.

Lleve a cabo una comprobación del lugar de trabajo:
- Los monitores planos son mejores para los ojos. Si utiliza un monitor de tubo, la frecuencia de repetición de imagen más elevada posible puede mejorar la calidad de la imagen y el confort visual. La posición del monitor debería ser transversal con respecto a la fuente de luz. Tampoco debería estar en posición demasiado elevada.

- La iluminación indirecta puede provocar reflejos en la superficie del monitor, de modo que conviene evitarla.

- La distancia correcta entre el ojo y el monitor se sitúa entre 50 y 80 centímetros.

- Es importante hacer pausas periódicas. Si no tiene que estar pendiente continuamente de lo que aparece en pantalla, aproveche sistemáticamente estas fases para desviar la vista del monitor.

- Las gafas especiales para el lugar de trabajo o las lentes de contacto pueden facilitar considerablemente la vida de quienes trabajan ante el monitor.

Para adoradores del sol: las gafas adecuadas no son solo elegantes

Los ojos están especialmente amenazados por el componente ultravioleta de la luz solar. De ahí que sea especialmente importante proteger los ojos mediante unas buenas gafas de sol. Tenga en cuenta:

- La protección UV garantizada, la categoría adecuada de protección contra el deslumbramiento y un ajuste correcto.

- La categoría correspondiente de protección contra el deslumbramiento que se indica en el lado interior de la patilla y va desde 0 (translucidez del 80 al 100%) hasta 4 (extremadamente oscuras, no aptas para conducir, indicadas para alta montaña y glaciares). Pregunte a su oftalmólogo por la categoría de protección ideal para sus necesidades individuales.

- Tintado no significa necesariamente protegido. La tinción de los cristales no está relacionada con la protección UV. Simplemente reduce la luz visible para el ojo. Sin embargo, unas gafas de sol deberían proteger ante todo contra la radiación ultravioleta intensa.

- Las gafas de sol deben cubrir los ojos de forma óptima. A fin de evitar una radiación marginal excesiva, los cristales deberían llegar como mínimo hasta las cejas y hasta el borde del rostro por los lados.

¿Cómo es posible identificar unas buenas gafas de sol?
Desafortunadamente, no es fácil hacerlo. El marcado CE en el lado interior de la patilla tan solo acredita que las gafas de sol cumplen los requisitos de seguridad básicos exigidos por las directivas de la UE. Sin embargo, no se controla este marcado. El mejor consejo es adquirir las gafas de sol en un comercio especializado.

Para todo tiempo: ojos sanos también en invierno

El cambio continuo de temperaturas exteriores frías e interiores cálidas y el aire de calefacción a menudo seco perjudican a la córnea y a la conjuntiva.

Los pacientes con sequedad ocular deberían consultar con su oftalmólogo acerca de las medidas de protección pertinentes. Pero también las personas sin síntomas de sequedad ocular pueden hacer algo para mejorar el «clima ocular» en invierno:

- Una ventilación intensa periódica protege los ojos.

- Una humedad ambiental equilibrada protege contra la sensación de sequedad en el ojo. Disponga recipientes con agua, idealmente sobre los radiadores.

- La introducción de pausas frecuentes durante el trabajo ante el monitor y el parpadeo deliberado y frecuente ayudan a prevenir los síntomas de la sequedad.
   
El esplendor de la nieve: una amenaza para los ojos desprotegidos
La radiación ultravioleta es especialmente peligrosa en invierno. Durante la práctica de deportes de invierno o deportes de montaña es imprescindible una protección ocular adecuada.

La intensidad de la radiación solar aumenta con la altitud. Quien exponga sus ojos desprotegidos a las fuerzas de la naturaleza puede sufrir irritaciones de la córnea o de la conjuntiva. Además, a largo plazo los rayos ultravioleta pueden enturbiar el cristalino y mermar la capacidad visual.

El invierno también entraña peligros lejos de la montaña. No conviene subestimar el peligro que supone la radiación UVA y UVB incluso a bajas altitudes. La nieve refleja hasta el 95% de la luz. Una protección solar óptima se garantiza mediante gafas de sol con protección UV de amplio espectro y una montura bien adaptada, que proteja de la radiación solar que incide lateralmente.

Prevención en la infancia

Los niños perciben como normales las deficiencias visuales y las sensaciones visuales que se desvían de la norma, ya que no pueden comparar. Sin embargo, unos ojos sanos constituyen un elemento esencial para el desarrollo intelectual y un requisito para una buena vista en la edad adulta.

El 60% de las deficiencias visuales en niños se detectan demasiado tarde. Uno de cada diez niños no ve bien. A su vez, un tratamiento a tiempo puede prevenir una deficiencia visual de por vida.

Lleve a sus hijos al oftalmólogo para someterlos a exámenes preventivos periódicos. Tan solo estos arrojan resultados claros y facilitan la terapia precoz.

Prevención en la edad adulta

La capacidad visual disminuye inevitablemente a lo largo de la vida. Pero es perfectamente posible cuidar la vista durante la juventud, propiciando así una vejez más activa

La presbicia es una cuestión de las gafas adecuadas. Antes de que la lectura del periódico suponga demasiado esfuerzo o los brazos se vuelvan demasiado cortos para la letra pequeña, consulte a su oftalmólogo sobre la ayuda de visión adecuada. Él sabrá aconsejarle.

Las gafas especiales para el lugar de trabajo constituyen una posibilidad de remedio adicional.

A fin de detectar precozmente enfermedades oculares graves a partir de los 40 años conviene someterse a un examen oftalmológico anual, aunque no se sufran molestias como la degeneración macular asociada a la edad, el glaucoma, la sequedad ocular y la retinopatía diabética.

El listado de comprobación para la prevención – así lo recomiendan los oftalmólogos:

Estrabismo y defecto visual
A los 6 meses en casos con riesgo elevado (estrabismo o defecto visual en la familia, parto prematuro), a los 31–42 meses en todos los niños.

Glaucoma (catarata verde)
Detección precoz para la prevención de la pérdida evitable de visión (el riesgo aumenta con la edad):
a partir de los 40 años
a partir de los 30 años en pacientes de piel oscura
en todos los pacientes con familiares de primer grado que padezcan glaucoma.

Examen preventivo de la retina
Para la prevención de desprendimientos de retina:
Cada año en personas miopes (a partir de 3 dioptrías), de cualquier edad.

Degeneración macular asociada a la edad (DMAE)
Detección precoz para la prevención del empeoramiento progresivo de la vista (el riesgo aumenta con la edad): a partir de los 60 años.

Examen oftalmológico a conductores para prevenir situaciones de peligro:
A partir de los 40 años

Síntomas ante los que conviene acudir inmediatamente al oftalmólogo
- Empeoramiento repentino de la vista que no mejora en un plazo de una hora
- Pérdida repentina de la capacidad visual
- Dolores oculares intensos
- Percepción de destellos o anillos de colores alrededor de fuentes de luz
- Percepción de «lluvia de hollín»: copos negros atraviesan en sentido descendente el campo visual
- Objetos extraños en el ojo
- Abrasiones y quemaduras en el ojo
- Lesiones por corte, golpe o impacto
- Aparición repentina de visión doble

Fuente: Berufsverband der Augenärzte Deutschlands e.V.
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